Inmediatamente cuando las personas escuchan hablar del movimiento ecológico se imaginan hippies de los años 60 con carteles de protesta en mano y congregados en una plaza o frente a un edificio del gobierno, pero nada más lejos de la realidad, yo no soy ni hippie, ni me aglomero en ningún lugar a protestar porque prefiero utilizar esa energía mucho más tecnológica e intelectualmente al escribir mi blog y demostrarle al mundo que si yo puedo, cualquier puede.












